Insomnio del bueno

A todos nos llega ese momento en el que todo acaba y te preparas para volver a empezar. Al fin y al cabo los días y las noches son algo cíclico. Sí amigos, por mucho que nos resistamos algunos de nosotros, hay que dormir.

Pero hace tiempo que ni el cansancio me cierra los ojos. Hace tiempo que no llego a la cama vacío de pensamientos. La emoción que llevo dentro, no me deja dormir.

Mi cuerpo da vueltas en la cama mientras las ideas dan vueltas en mi mente. Me quejo del calor, pero no es comparable al fuego que carbura en mi cerebro. Lo intento y no puedo, hasta que llega el momento.

Entonces me doy cuenta, suspiro un nuevo intento, doy gracias a Dios por todo lo que tengo y no puedo parar de sonreír.

 

A veces, eso basta y otras corro a buscar mi ordenador. A veces, cualquier cosa basta, pero otras es mejor dedicarle un poco más de tiempo, hasta llegar a escribir de nuevo sobre todo lo que siento, por qué no. Por si algún día lo olvido, pueda volver a leerlo y volver a la cama sonriendo, sin dejar que la llama se apague, ni se acabe nunca esta emoción.

 David Dallas – Runnin’

 

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